LA SOLEDAD EN LAS ALTAS CAPACIDADES INTELECTUALES

Las altas capacidades intelectuales implica una diferencia o peculiaridad en las personas con respecto a las demás, básicamente, en cuanto a mayor rapidez en el aprendizaje y que éste se produzca de forma automática e hipersensibilidad (mayor percepción del ambiente, que se da en distintos grados), lo cual lleva consigo, a menudo, diferentes intereses respecto a los otros. En principio, parece que fuera un “don” pero, en realidad, hay que trabajarlas para que sean útiles a la persona y no cree envidias ni malos entendidos en su entorno (familia, amigos, medio laboral).

            El/la niño/a con AACCII puede tener problemas sociales por ello debido a varios motivos: 1) que se autoaisle por no sentirse comprendido por los demás o por no entender él/ella a los otros (tienen diferentes intereses, su razonamiento abstracto es mayor, su forma de hablar es más rica en cuanto a vocabulario y madurez en sus expresiones orales, su sentido de la justicia es elevado, no admite las normas porque sí, suele ser muy sensible,…), 2) prefiera estar con niños/as mayores que él y la compañía de los adultos, que le enseñen y estén más cercanos a su nivel intelectual, 3) su afán de liderar (si no es líder) y de protagonismo le haga ser un blanco fácil de burlas y rechazo social, 4) sea objeto de envidias si es bueno/a académicamente y lo demuestre (levantando mucho la mano para intervenir en clase, haciendo preguntas y dando respuestas diferentes y avanzadas a sus profesores, sacando muy buenas notas,…), pudiéndose convertir esta envidia en acoso escolar por parte de un sector del alumnado de su clase o de casi todos ellos. Así mismo, en clase tienen que soportar el aburrimiento de las repeticiones de los profesores de forma estoica y, para ello, a veces, imaginan historias durante las explicaciones, dibujan o piensan en sus cosas. Las niñas sobre todo, por no llamar la atención y pasar desapercibidas académicamente, pueden estar calladas durante las clases y no participar (aunque sepan qué contestar) o decir que no saben la respuesta de lo que se les pregunta en clase para evitar “ser descubiertas” por sus compañeros/as; a veces, son los mismos profesores los que señalan a estos alumnos/as y los destacan por su buen razonamiento y/o buenas calificaciones y realizan comentarios que los dejan en evidencia: “Venga, Juan, que tú seguro que lo sabes,…”, “Marta, memorizar esta página para ti no es nada,…” y esto, en los varones, puede ser un motivo de satisfacción y una oportunidad para demostrar sus capacidades (y no siempre) pero, en las niñas, suele ser un motivo de querer “ser invisibles” y no poder serlo; de cualquier forma, tanto en los niños como en las niñas pueden provocar rechazo social de un sector del alumnado de su clase, por lo que el profesorado tendría que tener delicadeza a la hora de dirigirse a estos alumnos especiales (una buena idea sería preguntarles como uno más de la clase, sin realizar ningún tipo de comentario, pero sí reforzarlos si la respuesta es adecuada y el/la alumno/a está implicado en la asignatura; esto es, hacerlos participar, pero sin ponerlos en evidencia delante de sus compañeros/as).

            El adolescente con AACCII desea integrarse en el grupo, pero tiene que luchar entre sus ansias de ser aceptado a nivel social y no perder su propia identidad por adaptarse al grupo. Algunos terminan adaptándose a su grupo social porque les pesa más el no estar solos  y su necesidad de no ser rechazados socialmente (esto les ocurre más a menudo a las chicas más inteligentes, al funcionar la mayoría por deseabilidad social para no ser rechazadas por su grupo social, ya que tienen mucha necesidad de ser aceptadas en este sentido; en los varones, no se da tanto esto, aunque una parte de ellos funcionan como las chicas). Pueden sufrir una auténtica tortura mental teniendo que aguantar los comentarios superficiales que hacen sus iguales en edad, ir a sitios que no les dice nada, mantener conversaciones que no son en absoluto de su interés, sonreir cuando no quieren hacerlo, reir “la gracia o broma” de alguno de sus conocidos o amigos para que no lo tachen de antipático/a, “rarito/a” o, incluso, soberbio/a. Se introducen en una dinámica social que no es la que les corresponde porque, de esa forma, no están solos, y ya sabemos lo importante que es el grupo social para un adolescente. También pueden optar por no salir con la gente de su edad cronológica por no someterse y preservar su identidad, pero el precio sigue siendo muy alto y la SOLEDAD es muy dura para ellos/ellas. En el caso de las niñas, si no cumplen con el estereotipo femenino (si les gusta más el fútbol o montar en bici que las últimas tendencias de la moda, por ejemplo) o tienen aficiones como la numismática, la filatelia, la marquetería,…alejándose quizás del patrón femenino esperable, al llegar a la adolescencia, se suelen ajustar al máximo a las expectativas sociales, abandonando aficiones que le gustan por otras más comunes para integrarse socialmente.

            En la edad adulta, la persona puede sentirse muy confundida, porque no entiende bien su soledad, el que no la comprendan, el estar con un grupo de amigos/as y estar en su mundo, porque no le interesa lo que hablan ni lo que hacen. No obstante, puede hacer por no hablar de temas profundos  (filosóficos, reflexivos,…), cultos o menos comunes y hablar de temas más superficiales a su pesar; intentar hablar en un lenguaje más corriente y simplista para no parecer pedante (utilizando menos tecnicismos) y mantener en secreto algunos méritos o logros personales para no crear envidias.

            En definitiva, la sociedad entiende muy bien la compasión que suele provocar una persona con deficiencia mental, pero la alta inteligencia la suele asociar a autosuficiencia en todos los sentidos (intelectual y psicológico), lo cual provoca a menudo un rechazo (a veces voluntario y, otras, involuntario) que deja a la persona con altas capacidades intelectuales SOLA, indefensa, con baja autoestima y autoconcepto, con sensación de fracaso y de culpa, “castrada intelectualmente” (más en las mujeres), lo cual les acerca a la frustración, a una sensación de extrañeza respecto a los demás y a un vacío personal que, con el tiempo, podría llevarlas al terreno de lo patológico.

2 Comments

Silvia Cámara

Magnifico!!! un artículo muy bien explicado y totalmente de acuerdo.
Muchas gracias por tu labor y por la labor que desempeñas.

Un beso y un abrazo muy grande!!

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