EFICACIA Y ALTA INTELIGENCIA

La alta inteligencia (muy por encima de la media) no siempre correlaciona con una alta eficacia en la vida. ¿Y esto por qué? Pues la respuesta se refiere al uso que se haga de la misma; esto es, una persona puede ser menos inteligente que otra a nivel general, pero hacer un buen uso de sus capacidades intelectuales y sacarle partido, mientras que otra (más brillante en este sentido), por su falta de perseverancia en la tarea y en la consecución de objetivos o porque emocionalmente no se encuentre bien (tenga ansiedad, depresión, apatía, desmotivación,…), es probable que no aproveche su potencial intelectual y se disperse, bajando su rendimiento intelectual y/o eficacia en lo que se plantee llevar a cabo.

En este sentido, las altas capacidades puras (esto es, sin trastornos asociados) suelen tener una mayor eficacia en lo que hacen en su vida, ya que el objetivo suele estar claro y no suelen procrastinar ni dispersarse como las altas capacidades con trastornos asociados (como el TDAH, el trastorno de Asperger y otros). Así mismo, la confianza en ellos/ellas mismos/as es mayor debido a una autoestima y estabilidad emocional más asentadas y equilibradas.

A veces, los padres y madres no comprenden por qué su hijo/a no rinde bien, no es eficaz, siendo tan inteligente, ocurriéndole esto también al profesorado con su alumnado… y es que son dos conceptos diferentes que no tienen por qué ir paralelos: Alta inteligencia y Eficacia o Alto rendimiento. Lo mismo ocurre con los adolescentes y los adultos especialmente inteligentes, que entran en confusión en este sentido.

La inteligencia la podemos dividir, a groso modo, en dos: intelectual y emocional, siendo esta última la que propicia desarrollar adecuadamente la primera, esto es, el equilibrio da lugar a que se pueda desarrollar en plenitud el potencial intelectual de una persona.

Así pues, por ejemplo, una persona con una capacidad intelectual general media-alta puede desarrollar un grado de eficacia en su vida y una consecución de objetivos mucho más elevado (si tiene estabilidad emocional y motivación) que otra que tenga una capacidad intelectual excepcionalmente buena.

Por tanto, el buen ajuste intelectivo-emocional y el esfuerzo personal son fundamentales para tener éxito en la vida en todos los aspectos y, de esta forma, aumentar la felicidad de la persona.

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