IMPORTANCIA DE ACEPTAR LOS DIAGNÓSTICOS

Sin duda debido a las múltiples semejanzas que tienen Altas Capacidades Intelectuales y TDAH, con cierta frecuencia, algunos padres piensan que sus hijos/as pueden estar dentro de este grupo y, con este motivo, acuden a la consulta. Su hijo/a presenta: gran intensidad emocional, hipersensibilidad, hipersensitividad, curiosidad sobre ciertas áreas del conocimiento, una alta creatividad, interés por lo justo e injusto, amor hacia la naturaleza, baja adherencia a las normas, son críticos con los demás, perfeccionismo y frustración cuando algo no les sale bien,  dependen del profesorado para sacar buenas notas o que les guste una u otra asignatura,… y, después de realizar una historia clínica en profundidad acerca del niño/a con sus padres, llega el momento de la evaluación del niño/a. En la primera sesión de evaluación, se realiza el test de inteligencia WISC-V en su primera parte (la más importante, la que arroja los resultados de los índices primarios y da la Capacidad Intelectual Total o CIT) y, algunas veces, el niño no entra en AACCII, incluso es plenamente evidente que su inteligencia es media (otras veces, es media-alta) y los padres preguntan al terminar esta primera sesión de evaluación, quieren que el psicólogo/a les comente los resultados que van saliendo y, entonces, al explicarles que el niño o la niña, en principio, no entra en AACCII, la decepción es tremenda y, algunos, así lo manifiestan al profesional; esperaban que su hijo/a fuera especialmente inteligente y está en la media en este aspecto,…se lo toman como un desastre en sus vidas y responsabilizan al examinador, que les intenta argumentar que hay que seguir evaluando porque, probablemente, sí pueda haber, la mayoría de las veces, un TDAH (que ya se ha visto pueda estar en la historia clínica previamente hecha con los padres acerca de su hijo/a), incluso un trastorno del aprendizaje pero, lo que parecen no estar, son las Altas Capacidades.

En esta consulta, los diagnósticos diferenciales son básicos para dar unas orientaciones a los padres lo más personalizadas posibles y, si hay que hacer una intervención o terapia psicológica, saber cómo actuar respecto al diagnóstico que presente cada persona (aunque, dentro de los diagnósticos, cada persona es un mundo y hay que tener en cuenta múltiples factores, además, para ayudarla al máximo).

Esta decepción que sufren algunos padres por la ausencia de AACCII en sus hijos/as es normal hasta cierto punto (ya que la alta inteligencia se encuentra hipervalorada), pero también es lamentable que duden de los profesionales de la psicología, sobre todo, cuando se realiza una evaluación completa y correcta. Otra cosa es que el/la psicólogo/a sea una persona experimentada y, además, tenga ciertas especialidades que lo/la autorizan (aún sabiendo que nadie somos dioses) a, desde el principio de la evaluación psicológica, intuir el posible diagnóstico y así lo comunique cuando se le pregunte a lo largo de la evaluación.

La alta inteligencia puede ser motivo de orgullo pero, lo que realmente importa, es la estabilidad emocional de una persona; es el campo emocional el que va a determinar que la persona viva la vida en plenitud y feliz o, por el contrario, lo haga con miedos y preocupaciones que le limiten su existencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.